Los libros de la Shoa

He elegido de mi biblioteca, cinco libros que tienen que ver con la Shoa, y que sé que son interesantes e ilustrativos de aquellos años negros. A Primo Levi ya lo analicé, por lo tanto no vuelvo a mencionarlo...

1. El diario de Ana Frank: Con el título de El diario de Ana Frank se conoce la edición de los diarios personales escritos por Ana Frank entre el 12 de junio de 1942 y el 1 de agosto de 1944 en un total de tres cuadernos conservados en la actualidad,1​ donde relata su historia como adolescente y los dos años en que permaneció oculta de los nazis, con su familia alemana de origen judío, en Ámsterdam durante la Segunda Guerra Mundial.
Oculta con su familia, otra familia judía (los van Pels) y un dentista (Dussel), en una buhardilla de unos almacenes de Ámsterdam durante la ocupación nazi de Países Bajos, Ana Frank con trece años, cuenta en su diario, al que llamó «Kitty», la vida del grupo. Ayudados por varios empleados de la oficina, permanecieron durante más de dos años en el achterhuis (conocido como «la casa de atrás») hasta que, finalmente, fueron delatados y detenidos. Ana escribió un diario entre el 12 de junio de 1942 y el 1 de agosto de 1944. El 4 de agosto de 1944, unos vecinos (se desconocen los nombres) delatan a los ocho escondidos en "la casa de atrás". El final es conocido...

2. Los asesinos entre nosotros (Simon Wiesenthal): Simon Wiesenthal era un arquitecto austríaco que durante la locura alemana del nazismo pasó varios años en el campo de concentración de Mauthausen-Gusen.
Sobrevivió al infierno y dedicó el resto de su vida a localizar a criminales de guerra nazis para llevarlos a la justicia. Por supuesto, no le dejaron tocar a los científicos nazis que Estados Unidos importó y empleó en su carrera espacial, algunos de ellos catalogados como criminales de guerra por sus experimentos con personas en campos de concentración.
“Los asesinos entre nosotros” es un título suficientemente explícito, que describe su empeño en que los asesinatos de tantos millones de personas no quedaran impunes. No fue fácil, no obtuvo demasiada colaboración por parte de los gobiernos y las fuerzas del orden, se le tachó de loco, de excéntrico, de fuera de la ley, pero este hombre, cuya familia había sido exterminada casi totalmente por los nazis, logró que muchos asesinos fueran juzgados gracias a su trabajo y a una premisa “si todos nosotros olvidábamos, podía volver a ocurrir lo mismo al cabo de veinte, cincuenta o cien años”.

3. La Noche (Elie Wiesel): La noche es el primer libro de una serie llamada Trilogía de la noche. Los otros dos libros, El alba y El día, son relatos ficticios que reflejan el pensar de Wiesel durante y después de la guerra. El título del libro está basado en la tradición judía de que cada día comienza con el ocaso. Esta creencia parte del primer capítulo, versículo 5 del libro del Génesis: «Y fue la tarde y la mañana un día».[15]​ Según Wiesel en La noche, «quería demostrar el resultado, la finalidad del evento. Todo llegó a su fin —el hombre, la historia, la literatura, la religión, Dios. No había quedado nada. Y aun así empezamos de nuevo con la noche—».​
El narrador principal de La noche es Eliezer o de forma diminutiva Elie, un adolescente y devoto judío ortodoxo, que lee el Talmud durante la mañana y, al final de la jornada, va a la sinagoga «para llorar la destrucción del Templo». Allí, habla con Moshé-Shames, conserje de la sinagoga, sobre el Cábala y los misterios del universo, y le enseña que «El hombre se eleva hacia Dios por las preguntas que le formula» y que «cada pregunta posee una fuerza que la respuesta no contiene ya...». La novela vuelve repetidamente a este tema de una fe espiritual sostenida, no por respuestas, sino por preguntas. El estilo narrativo de Wiesel se caracteriza por oraciones cortas, fragmentadas y difusas, con cambios frecuentes de punto de vista.[11]​ Según el autor, «es el estilo de los cronistas de los guetos, donde todo se tiene que decir rápidamente, con un sólo aliento. Nunca sabías cuando el enemigo podría estar en tu puerta».[12]​ Los temas recurrentes son su progresivo descontento con la humanidad y su pérdida de fe en Dios, lo cual claramente se refleja en el momento que su padre cae en un estado de impotencia, y él se convierte en su cuidador —aunque con rencor—, invirtiendo los papeles tradicionales en la relación de padre e hijo.
La Noche, Si esto es un hombre (Primo Levi, te lo conté aparte) y El diario de Ana Frank son tres libros imprescindibles para empezar a entender lo que queda en la mente y el corazón de un pueblo después de la Shoá. Por encima de los números.

4. Eichmann en Jerusalén (Hannah Arendt): Un estudio sobre la banalidad del mal es un libro de la filósofa Hannah Arendt, publicado en 1963. En el texto la autora afirma que aparte de un deseo de mejorar su carrera, Eichmann no mostró ningún rastro de antisemitismo o daño psicológico. Su subtítulo famoso introdujo el concepto banalidad del mal, que también sirve como últimas palabras del capítulo final. En parte, por lo menos, la frase se refiere al comportamiento de Eichmann en el juicio, no mostrando ni culpa ni odio, alegando que él no tenía ninguna responsabilidad porque estaba simplemente "haciendo su trabajo". Él cumplió con su deber...; no sólo obedeció las órdenes, que también obedeció a la ley.
Es un libro muy polémico que todavía hoy despierta controversia.

5. Aquellos hombres grises. El batallón 101 y la Solución Final en Polonia. por Christopher Browning
Christopher Browning, profesor de Historia en la Pacific Lutheran University de Tacoma(Washington), es el autor de este gran libro.
Aquellos hombres grises, es el estudio detallado del Batallón 101 de Reserva de la Policía del Orden participante activo en la Solución Final aplicada en el frente del Este, concretamente en Polonia, tras la invasión alemana de la URSS. Los protagonistas de esta historia, hombres de toda clases sociales ideologías, fueron los tristemente ejecutores de algunas de las matanzas más indiscriminadas que recuerda la Historia. Miles de seres humanos cayeron bajo sus balas de una manera atroz e indiscriminada.
El autor prologa él mismo el libro, dando comienzo al relato explicando muy claramente cómo ha conseguido basarse en fuentes primarias para llegar a plasmar al papel, lo más fiable posible, la participación de estos «hombres corrientes» en el Holocausto judío. Admite que la mayoría de información sobre esta unidad la encontró en la sede central de las Administraciones del Estado (Zentrale Stelle del Landesjustizverwaltungen) en las oficinas de la República Federal de Alemania que coordinan las investigaciones sobre crímenes nazis. La mayoría de hombres que formaron el Batallón 101 provenían de Hamburgo, esto le ayudó a la hora de acercarse con más propiedad al ámbito socio-cultural del mismo. Browning consiguió estudiar los interrogatorios de 210 de los aproximadamente 500 hombres que fueron enviados a Polonia destacados al Batallón 101.

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